Archivos diarios: 04/04/2013

En mi casa no hay Dios


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No más Dios

En mi casa no hay Dios ni tiene por qué haberlo. Es inecesario, irrelevante y más: peligroso. ¿Para qué creer en algo o alguien si al suprimirlo no se da cambio discernible ni bueno? Dicho de otra manera: si dejas de creer en algo, concretamente en esto: Dios, ¿cambiaría tu vida de manera importante? Si te pones a pensar, no. La razón es sencilla: lo que hace que no nos matemos y que nos portemos más o menos bien es un consenso cambiante que se adapta a las condiciones de la época y que se hace respetar de dos maneras: por vía de la consciencia moral y cívica y por obra y gracia de una policía que pone orden. Esto quiere decir que si usted no respeta los acuerdos de comportamiento pactados, la policía lo va a joder y la sociedad lo va castigar. Pero de ahí a decirle a la gente que se va a ir al infierno pues nomás no. Seamos prácticos.

La naturaleza es trascendente por si misma; no requiere de presencias ni intervenciones metafísicas, dioses o procesos fantásticos que justifiquen su hechura, su misterio, su belleza. El impacto estético e intelectual que ocasiona es producto de lo que observamos, de las conclusiones que la ciencia ha logrado alcanzar y el misterio que está detrás es tan profundo y el universo tan vasto que no solo es inecesaria la fantasía religiosa: es ridículamente mezquina, pobre y limitada y devalúa todo cuanto hemos logrado en siglos de investigación, filosofía y observación. La religión impide ver las cosas como son: ciega, ensordece, limita nuestro pensamiento y considera un engaño todo aquello que atente y contradiga sus primitivos dogmas. La belleza y misterio del mundo, el universo, son insondables; para apreciarlo y entenderlo se requiere una imaginación potente, desprovista de supuestos, capaz de imaginar lo que puede existir, no lo que queremos que exista basado en nuestra ignorancia, temores, falta de capacidad de reconocer lo obvio, de considerar lo probable y lo posible y de aceptar que lo que aún no tiene explicación, lo tendrá. Sigue leyendo

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