En mi casa no hay Dios


10850169_1526245410967433_4625219468558701419_n

No más Dios

En mi casa no hay Dios ni tiene por qué haberlo. Es inecesario, irrelevante y más: peligroso. ¿Para qué creer en algo o alguien si al suprimirlo no se da cambio discernible ni bueno? Dicho de otra manera: si dejas de creer en algo, concretamente en esto: Dios, ¿cambiaría tu vida de manera importante? Si te pones a pensar, no. La razón es sencilla: lo que hace que no nos matemos y que nos portemos más o menos bien es un consenso cambiante que se adapta a las condiciones de la época y que se hace respetar de dos maneras: por vía de la consciencia moral y cívica y por obra y gracia de una policía que pone orden. Esto quiere decir que si usted no respeta los acuerdos de comportamiento pactados, la policía lo va a joder y la sociedad lo va castigar. Pero de ahí a decirle a la gente que se va a ir al infierno pues nomás no. Seamos prácticos.

La naturaleza es trascendente por si misma; no requiere de presencias ni intervenciones metafísicas, dioses o procesos fantásticos que justifiquen su hechura, su misterio, su belleza. El impacto estético e intelectual que ocasiona es producto de lo que observamos, de las conclusiones que la ciencia ha logrado alcanzar y el misterio que está detrás es tan profundo y el universo tan vasto que no solo es inecesaria la fantasía religiosa: es ridículamente mezquina, pobre y limitada y devalúa todo cuanto hemos logrado en siglos de investigación, filosofía y observación. La religión impide ver las cosas como son: ciega, ensordece, limita nuestro pensamiento y considera un engaño todo aquello que atente y contradiga sus primitivos dogmas. La belleza y misterio del mundo, el universo, son insondables; para apreciarlo y entenderlo se requiere una imaginación potente, desprovista de supuestos, capaz de imaginar lo que puede existir, no lo que queremos que exista basado en nuestra ignorancia, temores, falta de capacidad de reconocer lo obvio, de considerar lo probable y lo posible y de aceptar que lo que aún no tiene explicación, lo tendrá.

Dios no está por encima de la naturaleza; Dios fue creado en las mentes de criaturas insignificantes en un planeta rocoso con agua, aire y fuego en un sistema solar por demás mediocre, perdido en una galaxia como las hay por millardos. Dios es un ser bastante limitado y jodido.

Imagino si hubiéramos construído esas catedrales y templos religiosos magníficos en nombre de la ciencia, para dar fe de lo maravilloso que es el cosmos, no para ocultarlo. De cierta forma, la ciencia tiene sus templos: observatorios, aceleradores de partículas, universidades, centros de investigación. En esos lugares no hay Dios, ni certezas absolutas ni reglas inquebrantables. Son oráculos donde se contempla el universo con instrumentos para crear ciencia. Son sitios donde se practica una religión: la del asombro. Y el asombro despierta invariablemente a la curiosidad. ¿Y qué hace la religión? Cortar la cadena justo ahí, porque sabe que a partir de ese punto comienza la observación.

Hay una razón por la cual la fe es ciega: la observación es la base de la ciencia. ¿Qué significa observar? Poner atención y no suponer nada hasta no haber observado lo suficiente y crear modelos que expliquen satisfactoriamente lo observado, por lo menos mientras se dan otras interpretaciones y descubrimientos. Primero hay que contemplar sin la intervención de ningún proceso lógico; dejar que las cosas ocurran frente a nosotros y verlas como son. Entonces podemos establecer conjeturas, patrones, cualquier cosa que nos lleve a crear esquemas, hipótesis, supuestos.

Contrario a esto, la religión cristiana enseña una serie de historias no verificadas históricamente y encima atribuye propiedades sobrenaturales a personajes retratados ahí para crear y justificar dogmas y normas que van en contra de lo humano, lo natural.

Lo siento, pero no puedo condicionar a mis hijos a creer en una serie de historias ridículas y creencias imposibles. Prefiero leerles un cuento de los hermanos Grimm antes de dormir.

Existen algunos mitos en relación a esto de no enseñarles a los niños a creer en Dios o tener una religión:

1-Van a crecer sin principios morales, sin ética, y se va a transformar en personas ruines y egoístas.

2-Crecerán sin tener sentido en sus vidas, angustiados y proclives a la depresión y al crimen.

3-Serán seres introvertidos, sin capacidad de socializar, encerrados en sus vicios y lamentando no haber tenido una educación con valores tradicionales.

Justamente son las religiones las que implantan estas sensaciones de angustia, temor y ausencia de sentido para llenar los huecos con mentiras y mitos. Es como una obra de teatro: el espectador quiere creer -momentáneamente- que lo puesto en escena es real, de otra manera no podría sentir y vivir plenamente la experiencia, y al actor le es conveniente que su cliente le crea, de otra manera su trabajo no tendría éxito. En este acuerdo es donde ocurre la magia de la fe. Pero no hay que dejarse engañar: la mejor manera de hacer desaparecer esta magia es enseñándole a los niños a cuestionar, a pensar y a que se acostumbren a obtener verdades a través de instrumentos científicos, no con oraciones piadosas ni ritos milenarios. A la larga tendrán las herramientas para hacer preguntas que den directo al corazón de las cosas y ahí es donde veremos una diferencia notable en la evolución de la sociedad.

A mí lo que me fastidia es que al final no podemos evitar la infección mental que se ha transmitido desde siglos y que persiste en la cultura y los cerebros de las personas a pesar de los avances de la ciencia y el desprestigio de las instituciones religiosas. La creciente ola de credulidad me lleva a creer que gran parte de lo que hemos alcanzado como sociedad pensante se está perdiendo. El escenario que muestra un mundo adormecido y entregado a los caprichos de la ignorancia y la manipulación es real: hoy vivimos un apocalípsis de la razón, la objetividad y la curiosidad y nos han ganado la pereza y la condescendencia.

El contraste entre el avance tecnológico y la educación científica masiva es inverosímil: las personas aceptan la tecnología pero rechazan de manera vehemente el fundamento científico que las hace posibles, y así estructuran sus vidas y su gobierno en torno a creencias irracionales y supercherías.
No se qué pensar; si esta es una buena época o estamos cercanos a una era de oscurantismo y persecución.

Espero no estar ahí para verlo. Pero de una cosa estoy seguro: mis hijos sí van a vivirlo, y haré todo lo posible para prepararlos para tal escenario.

————-

Leer nota completa Via Chef  Herrera en Milenio Blog

Anuncios

3 pensamientos en “En mi casa no hay Dios

  1. CamiloG182

    Concuerdo totalmente con lo escrito, sin embargo creo, que el espacio a religiones, dogmas y creencia en todo tipo de dioses, están destinadas a desaparecer y es de esperar, que así sea.

    Me gusta

    Responder
  2. Roberto

    Yo si creo que la religión (no todas por supuesto) inculca valores. Por otro lado, respeto a las personas que siendo ateas tienen valores. En verdad es admirable, aunque quizá la mayoría no se toma muy enserio teoría deshumanizantes como la supervivencia del más apto u otras del evolucionismo.
    En realidad creo que se pueden tener valores morales sin ser religioso, y que muchas religiones han promovido mucho más odio que buenos valores.
    Sin embargo, jamas diria que alguien es bueno o malo dependiendo de esos factores como si cree o no en Dios. Es generalizar, y eso no va con la ciencia. Por ejemplo, los comunistas eran ateos y todos sabemos las barbaridades que hicieron Mao o Stalin.
    La verdad creo que una mente abierta, sabe que el bien/mal aunque estén fundamentados en ciertas enseñanzas, depende mucho de la persona.

    Me gusta

    Responder

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.