Magufos Anónimos: Lisseth Gómez


“Mi nombre es Lisseth Gómez, tengo 20 años y recién dejé de ser magufa”.

Criada en una familia promedio Bogotana, católica y muchas veces regida bajo la frase “No hay que creer en brujas, pero de que las hay, las hay”, siempre me fué inculcado ese miedo, esa semillita temerosa que no deja dudar a cualquiera acerca de su entorno, y acerca de testimonios de vida, conjuros, santos, espíritus, brujas, ALIENS, remedios, limpias y consultas ante chamanes y brujos; En casa, más de una vez atribuyeron tiempos de crísis económica y enfermedades de mi madre a prácticas de brujería al punto de tener chamanes dentro para que nos hicieran limpias a todos los integrantes y al mismo hogar.

Chamanes como este, de selva de ladrillo

Chamanes como este, de selva de ladrillo

Desde pequeña, siempre tuve ganas de saber acerca de esas cosas de las que mamá dijo que no husmearas demasiado porque “podías abrir tus puertas y ser perseguida por almas en pena”, y revisando la biblioteca de la casa encontré una colección pequeña de título “Escalofríos” que me alimentaba toda esa masa de sentimientos de inseguridad con el mundo real y “el del más allá” y me hacía recordar historias que me contaba mi familia relativas a que “a mí me asustaban cuando más chica en las noches”. Con todo el miedo del mundo me sentaba a leer, y creía tener experiencias parecidas en especial cuando me iba a dormir.

Portada de las resvistas de Escalofríos

Portada de las resvistas de Escalofríos

A los 14 años, en mi colegio nos hicieron ver películas del tipo “fin del mundo maya en 2012” y “zeitgeist”. Desafortunadamente esas películas están elaboradas precisamente para que uno se las crea completas, y fué exactamente lo que me pasó. En consecuencia de esto, empecé a entrar a internet y consultar cosas como el HAARP entre otras teorías de la conspiración, hasta el punto de estar obsesionada y de sentir nervios y angustia cuando veía la forma de las nubes, hasta de hablar de eso con amigos por temor a que “ellos” me escucharan y me callaran por saber más. Creé un grupo secreto de personas en blogspot que teníamos el mismo problema de “ser los que saben de más” y estuvimos compartiéndonos datos acerca de posibles conspiraciones; algo así como una secta llena de paranoias con escasa información.

Típica publicación fantasiosa que elevaba la imaginación

Típica publicación fantasiosa que elevaba la imaginación

-Tiempos de cambio-

Conforme a que me iba desarraigando de las costumbres religiosas que me imponían en mi hogar dándome cuenta que son nada más contradicciones, empecé a cuestionarme más acerca de lo que me rodea, de no dejarme llenar la mente con cuentos bien elaborados y a entender que esas historias conspiranóicas y de brujerías y sucesos paranormales también son parte de la necesidad que tenemos todos de justificar fenómenos del mundo en que vivimos. Gracias a varios recursos en internet, a charlas con profesores de la universidad y a charlas con compañeros tanto cyber como en persona, aprendí a saber cuándo alguna investigación está realmente fundamentada y cuándo no. Cerré el grupo de blogspot y no volví a saber más de los chicos de “la secta”, ahora ayudo a mi madre a sentirse más segura de sí misma y en sus acciones que de sentirse influenciada por almas en pena y personas que “hacen conjuros”.

-¿Qué puedo decir?-

Debo decir que me siento muy afortunada de haber pasado por encima de esa paranoia y conflicto interno, y cuestionado con otra visión aquello que me rodea. Aún me queda mucho camino por recorrer, habrán miles de cosas que aún no he escuchado y de las que no sabré distinguir qué tan reales son; pero estoy segura que mi persistencia en conocer y en dudar de mucha información me permitirá avanzar y ampliar mi conocimiento.

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8 pensamientos en “Magufos Anónimos: Lisseth Gómez

  1. martincx

    Felicitaciones Lisseth, se nota que eres una chica muy inteligente.
    “No hay que creer en brujas, pero de que las hay, las hay”
    Ese parece ser parte de la herencia latinoamericana, frasecita esa que también se repite por mi tierra.

    Saludos.

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  2. marta

    Enhorabuena por el post. Me he sentido identificada ya que yo también pasé por fases similares. También me creí Zeitgheist y el documental sobre que el hombre nunca llegó a la luna. Y fue al descubrir su falsedad que me dio tanta rabia haber sido engañada así que comencé a interesarme por el movimiento escéptico, para tratar de evitar que me volviera a ocurrir.
    Me gusta cuando dices que llegaste a: ” entender que esas historias conspiranóicas y de brujerías y sucesos paranormales también son parte de la necesidad que tenemos todos de justificar fenómenos del mundo en que vivimos”.

    Ah, la frasecita por aquí es “Las meigas (brujas) no existen, pero haberlas haylas”

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