Magufos Anónimos: Diego Alejandro Vargas Aguilar


Mi nombre es Diego Alejandro Vargas Aguilar, y lo reconozco: fui un devoto católico, y magufo.

En el año 2003 fue mi último año escolar; cursaba undécimo grado, el último año que debía estudiar para recibir el grado de bachiller académico en el colegio. Antes de terminar el año escolar, debía presentar las pruebas del ICFES (instituto colombiano para el fomento de la educación superior), y fue ahí donde note algo sospechoso, pero que en realidad me gustaba y no me importaba, ya que me hacía sentir muy bien, y me permitía presumir un logro con mi familia y compañeros del colegio; resulta que esas pruebas tenían un margen de error tan alto, que yo, sin saber un mínimo grado de inglés, logré cerca del cincuenta por ciento del puntaje, lo cual daba a entender que tenía un alto conocimiento del idioma extranjero, cuando en realidad no sabía hablar, entender ni escribir en inglés. ¿Quién no se siente bien mostrando un certificado a sus compañeros, donde acreditas que eres mejor que muchos otros de tu clase?

¡Yo me sentía muy bien! Parecía que tenía una alta comprensión del inglés cuando en realidad no la tenía, y el puntaje era similar o superior en otras áreas como biología, química o matemáticas; un puntaje considerado alto, y que me permitía presumir algo que no sabía. Me gradué siendo un devoto católico con pésima ortografía, y reconozco que el decreto de promoción automática que rigió durante varios años en Colombia, y que impedía que más del cinco por ciento de los estudiantes que cursaban un año lectivo perdieran el año, fue mi mejor amigo durante varios años en los que no era el mejor estudiante de la clase, y al final del año siempre me salvaba de reprobar el año lectivo, debido a que habían compañeros peores en rendimiento académico.

Cuando digo que ese decreto era mi mejor amigo, lo digo de manera literal, porque también era pésimo en relaciones sociales, y aún lo soy; y al estudiar en un colegio que no me otorgaba educación especializada, debía sortear todos los problemas que me llegaban a la hora de realizar trabajos donde debía interactuar personalmente con mis compañeros. Es fácil creer que sabes algo que en realidad no sabes, o creer que eres un incapaz cuando en realidad tienes un gran potencial para servir a la sociedad; y la educación ofrecida en mi país te puede hacer creer las dos cosas a la vez.

Lo cierto fue que logré graduarme en el año 2003, y estuve cerca de no tener ceremonia de grado debido a que reprobé varias materias, lo cual no era suficiente para reprobar el año lectivo debido a mi amigo, el decreto de promoción automática; pero una norma del colegio pretendía dejar a los malos estudiantes sin ceremonia de grado a manera de castigo por no haber cumplido con todos los logros académicos, pero dicha norma fue tumbada por una acción legal promovida por mis compañeros, y a última hora, todos los estudiantes que no habían perdido el año escolar, nos pudimos graduar con ceremonia. No fui aceptado en la universidad nacional de Colombia, ya que el puntaje obtenido en el examen de admisión no fue suficiente para los pregrados solicitados que tenían poca oferta y mucha demanda, y no insistí en presentarme nuevamente; seguí como un devoto activista en la comunidad católica a la que pertenecía, asegurando mi camino al cielo mientras trabajaba gratis para la iglesia católica. Me gustaban los programas sobre ciencia de Dicovery Channel, y a la vez me creía las historias de “el día menos pensado” del canal infinito, que relataba historias donde los fenómenos paranormales eran la regla; donde los muertos volvían desde el más allá a proteger a los vivos, y el futuro se podía ver en las cartas del tarot. Sentía envidia de los videntes, los hipnotistas y las personas que tenían poderes para curar enfermedades, y anhelaba tener las mismas capacidades que ellos; y me preguntaba si no era lo suficientemente bueno como para que la virgen María se me apareciera como se le ha aparecido a otras personas.

Fue la comunidad católica, a la que ingresé algunos años antes de graduarme en el colegio y en la que continué después de la graduación, la que me permitió relacionarme mejor con las personas, ya que interactuaba con un grupo de personas mayores que yo, con las que coincidía en gustos tan básicos como la música, la forma de vestir o los intereses culturales que no compartía con los jóvenes de mi edad. En dicha comunidad, conocida como proceso integral de nueva evangelización (PROINE), también aprendí que lo peor de la coacción, es cuando debes asumir que estás haciendo un trabajo voluntario, cuando en realidad estás presionado por la sociedad y el temor a un supuesto dios que te ama, pero que te pedirá cuentas algún día por tus acciones, acciones que ese mismo dios te permite hacer y que además ya sabía que yo las haría ¿Notan algo absurdo? A pesar de que aprecie la comunidad religiosa a la que pertenecía, no deja de ser una secta que te convierte en empleado sin sueldo de la iglesia católica y donde la obediencia es una virtud; y trabajas para una institución con un prontuario criminal más grande que el del partido nacionalsocialista alemán, y enemiga de las libertades individuales.

Irónicamente, en la comunidad religiosa nació mi rechazo a la superstición, pero no por razones científicas, sino por motivos dogmáticos; y fue mi búsqueda de argumentos contra supersticiones populares como la adivinación o la brujería, la que me llevó a cuestionar los dogmas católicos que quería defender. ¡Y es que yo no quería atacar la superstición con la simple idea de que era pecado, y que la biblia lo prohibía! Quería razones más fuertes que las que aprendí en la comunidad religiosa.

A la edad en que los niños sólo piensan en sus amigos y en sus novias, yo ahorraba dinero de lo que mis padres me daban para el refrigerio en el colegio, el cual me servía para alquilarlo a mis propios padres y familiares con una tasa de interés algo más alta que la permitida legalmente; y con el tiempo tuve la oportunidad de disponer de un pequeño apartamento de la casa de mi padre, el cual terminé de construir para darlo en alquiler, lo cual hasta ahora me permite tener renta fija mientras vivo en la casa de mis padres. Mi facilidad para ahorrar dinero y no gastarlo (¿gastarle a quién?), me permitió obtener mi primer computador en el año 2006, y luego una conexión a internet mediante módem de 56 kb/s, y fue cuestión de tiempo para que mi deseo de instruirme para atacar la superstición en defensa del dogma católico, me hiciera llegar a los foros de internet. De repente podía relacionarme con muchas personas que compartían mis ideas e intereses, y tenía a mi alcance, toneladas de información y desinformación para disponer de manera sesgada y en beneficio de mis intereses personales; y por primera vez entendí que usar el horóscopo no sólo era pecado ¡también era un fraude basado en la ambigüedad! Y que la adivinación y el contacto con los muertos, no sólo era pecado ¡Era algo imposible, basado en técnicas de lectura en frio y en el deseo de las personas de escuchar mentiras consoladoras en vez de verdades incomodas! ¿Y para qué deseaba el amor de un dios protector, cuando sabía que la brujería no funcionaba? Fue una pregunta que aún no me había hecho. El dogma católico en el que había sido adoctrinado era incuestionable, y lo defendía en los foros de internet donde participaba; y recuerdo especialmente el foro del canal Dicovery Channel, un buen canal de televisión que de repente se empezó a llenar de basura, con programas como “clarividentes” o “psíquicos forenses”, que de repente reemplazaban programas donde era la pericia científica y no la magia de los forenses, la que resolvía los crímenes.

Estaba cuestionando todo, y pronto conocí series de televisión de mejor calidad como “revelaciones” de National Gegraphic Channel, donde podía observar la forma como muchos mitos, leyendas y afirmaciones sobrenaturales eran sometidos a prueba y descartados. Pronto aprendí que afirmaciones extraordinarias, requerían de pruebas extraordinarias; y que las explicaciones más simples a un fenómeno extraño, tienden a ser las más acertadas. Tenía una poderosa herramienta para combatir la superstición, que inevitablemente empezaba a chocar con los dogmas de la iglesia católica que quería preservar. Empecé a promover el escepticismo mediante las herramientas que Internet me facilitaba, pero mi falta de escepticismo era obvia, debido a que no cuestionaba mi religión y defendía al gobierno que imperó en mi país durante ocho años, y que causó daños que sólo ahora comprendo; creía en el mesías que me daría la vida eterna, y en el mesías que derrotaría el terrorismo en Colombia. Poco a poco me uní a foros escépticos donde obtenía explicaciones racionales para enfrentar la superstición, y fue cuestión de tiempo para que me hicieran reclamos por escribir todo en mayúsculas y con mala ortografía… !Algo andaba mal! Noté que los dogmas de la iglesia católica estaban tildados como superstición, y que existían muchas otras religiones con diferentes dogmas, dioses y rituales, y que dichas religiones también manifestaban tener la verdad revelada, contenida en libros sagrados y predicada por profetas considerados sagrados por los creyentes.

De repente me encontré criticando las ideas de la iglesia católica cada vez que salía de misa, sentí asco de la homofobia predicada por el sacerdote de mi parroquia, que luego supe que era una directriz general de la iglesia católica, y no un caso aislado de un cura homofóbico. Luego noté la forma como el sacerdote, que se mostraba como defensor de los campesinos, los explotaba obteniendo sus productos en donación para la fiesta patronal, para que luego ellos mismos los compraran, generando una ganancia económica enorme para el sacerdote, mientras que los campesinos obtenían bendiciones de la virgen María; y la virgen ¡tan equitativa ella! Le socorre al sacerdote en cada fiesta patronal, unas ganancias netas que bordean los cuarenta mil dólares, mientras que los campesinos y los hermanitos de la comunidad que trabajan para la fiesta, deben conformarse con las bendiciones de dios. No miento ni exagero, porque he estado en misa cuando el sacerdote presenta el informe de gestión. Y que no se olviden que trabajar para la fiesta patronal, no te exime de cumplirle con el diezmo a dios para obtener sus bendiciones, ¡El capitalismo en su expresión más salvaje, cuando se obtiene dinero real, a cambio de productos imaginarios! Después de todo, tu premio llega cuando te mueras, mientras el pastor o sacerdote recibe el capital durante su única vida en la tierra; y cuando un hermanito de la comunidad muere, el sacerdote dirá con seguridad que su alma ha llegado al cielo, ¿cómo lo sabe? No sé… lo único cierto es que al muerto ya no lo puede amenazar con el infierno; esa amenaza seguirá siendo para los vivos que escuchan el sermón.

No sé en qué momento me volví ateo; y sólo recuerdo el día a finales del año 2009, cuando decidí retirarme de la comunidad católica a la que pertenecí por casi diez años, y de esa forma poder criticar sin temor las aberraciones de las que soy testigo día a día. Ya tengo la ciencia para combatir la superstición, una herramienta valiosa y al alcance de los niños; y la ciencia resultó ser una vacuna tan excelente, que también me hizo inmune ante el virus de la fe. El conocimiento elimina la ignorancia, sin ignorancia no hay miedo, sin miedo no hay fe, y sin fe no hay dios ni religión. Cuando dejas de creer en el dios de la lluvia, desearás saber la verdadera razón por la cual cae agua del cielo con frecuencia; y cuando dejas de creer que las casualidades de la vida, buenas o malas, son causadas por un dios, desearás saber la verdadera razón por la que ocurren, y te adentrarás en el maravilloso mundo de la estadística y la probabilidad. Si conoces la verdadera razón por la que llueve con frecuencia, notarás que rezar no sirve para hacer llover o para detener la lluvia; y si tienes un conocimiento básico de estadística, entenderás que tu esposa o esposo no fueron regalos de dios, sino una simple casualidad determinada por tu época y lugar de nacimiento, entre otras variables que no están bajo tu control, el control divino, el control de los planetas como lo aseguran los astrólogos, o el control de cualquier charlatán que se cree brujo.

Esta fue mi historia, un fragmento pequeño de la historia de mi vida, y que aún no termina. El escepticismo no es una meta a la que debes llegar, sino una herramienta para transitar en el camino de la vida, lleno de engaños, supersticiones y ofertas fraudulentas que van desde productos para adelgazar, hasta promesas de vida eterna después de la vida, o felicidad eterna en esta vida que generalmente terminan en decepciones y sufrimiento.

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10 pensamientos en “Magufos Anónimos: Diego Alejandro Vargas Aguilar

  1. Katherine P

    Me llamó mucha la atención tu historia, y la leí de principio a fin. Te cuento que no soy atea, sin embargo pienso que la vida con amor, con sentido y con objetivos es una vida que trasciende, no creo que el pertenecer a tal o cual religión haga diferencia; los que hacemos la diferencia a diario somos nosotros y día a día hay que buscar transformar las cosas. Ignoramos la mayor parte del tiempo acciones que pueden cambiar la situación actual de este sistema y parece no importarnos. Mientras el mundo no gire en dirección al amor y no del egoísmo todos los avances y ciencia serán mal utilizados por que siempre se buscará maneras de sacarle provechos egoístas. Mi idea es que como ateo todo lo que pienses (inventos, innovaciones,…) piénsalo en beneficios colectivos, la mejor manera de prolongar nuestra vida en el mundo es servir, “Servir es el arte supremo”.

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    1. diegoalejandro1985 Autor de la entrada

      Completamente de acuerdo. Considero que una gran muestra de amor y altruismo hacia la humanidad, es promover el pensamiento crítico y la ciencia; desde nuestro trabajo o desde el hogar podemos empezar a enseñar a las personas que nos rodean, a pensar críticamente. El daño que causa la falta de pensamiento crítico desde una perspectiva científica, lo vemos todos los días en las relaciones de pareja cuando omitimos la verificación de los hechos y confiamos en testimonios de terceras personas; o cuando intentamos convencernos de que los humanos somos monógamos y pretendemos convertir a otro individuo en propiedad privada, lo cual trae consecuencias, que en muchos casos son devastadoras.

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      1. diegoalejandro1985 Autor de la entrada

        Ya te entendí, y ahora te dejo mi punto. Admiremos a los científicos por sus aciertos, y no por sus errores; lo cual no implica olvidar sus errores, sino evitar promoverlos como genialidades cuando no son más que tachas. Hasta los más grandes científicos han dicho y han hecho muchas estupideces antes de tener momentos de inspiración; han desarrollado hipótesis que luego ellos mismos o sus sucesores han descartado mediante la experimentación, o simplemente han delirado como lo hace cualquier persona en la última etapa de su vida, o por tener la autoestima bastante elevada. Ejemplos sobran, como Pascal y su conocida apuesta sobre la existencia de dios, o el caso icónico de Tesla, que merece ser admirado por sus aportes corroborados por la evidencia, y no por sus ideas estrafalarias que en algunos casos le son atribuidas descaradamente.

        Lo peor que puede hacer alguien que se precie de ser un divulgador de ciencia y pensamiento crítico, es defender una idea usando los fiascos de los científicos, en vez de sus aciertos, ya que la ciencia avanza apoyándose en los aciertos y no en los errores (los errores son para aprender). Los científicos también son personas como nosotros, y tienen ideas, sueños y creencias en el transcurso de sus vidas; también caen en sesgos cognitivos y en muchos casos, son fáciles de engañar. Entonces necesitamos del método científico y los estudios científicos, ya que un estudio científico, es diferente al pensamiento de un científico, y se hace precisamente con el objetivo de hallar respuestas a preguntas, encontrar errores y anular posibles sesgos propios del pensamiento de los humanos.

        Personalmente, considero que un inventor o empresa tiene derecho a regalar o vender sus patentes, a patentar sus creaciones o negarse a hacerlo, o a permitir el uso de sus patentes negándose a demandar a quien las use sin su permiso. Lo malo es cuando alguien pretende hacer que algo sea una regla moral, y pretender endiosar al que regala y considerar egoísta al que vende; o considerar moralmente superior a alguien que renuncia al crédito por su creación y avergonzar a quien reclama el crédito por su trabajo como si fuera malo hacerlo.

        Si Tesla quería un mundo mejor, no tengo duda de que tuvo éxito; pero si quería dar energía gratis, debía pagarla de su propio bolsillo. Ni el altruismo de Bill Gates con la tecnología de la actualidad, da para tanta maravilla, amiga. Además, ¿no crees que es muy arrogante creer que puedes disponer de la energía como si fuera de tu propiedad?

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        1. Katherine P

          No se trata de eso, cada quien es libre de decidir si patenta o no sus inventos, porque es su tiempo el que invirtió, incluso sus recursos y no soy quien para juzgar su conducta; si puse el ejemplo fue dando crédito de algo que me pareció bueno, y es muy a mi criterio.

          Tal vez yo creo en un mundo muy lejano de lo que puede llegar a ser posible, no es moral, es simplemente amor, la gente se preocupa más por defenderse que por compartir, día día me despierto y lo único que hay es guerras por petroleo, disputas entre carteles de la mafia, corrupción y cosas de ese tipo; y me siento frustrada viendo como pasa mi vida y hago parte de un sistema diseñado para que hayan diferencias enormes cuando todos somos humanos con las mismas funciones vitales y algún día eventualmente dejaremos de funcionar al igual que todo lo que hemos hecho. Mi idea iba más dirigida hacia eso, por que mientras estemos encerrados en el egoísmo difícilmente nuestros inventos o creaciones servirán solo para cosas positivas, y a lo que se descubra siempre se le buscará la forma de usarlo con fines económicos y de guerra.

          Yo sé que esto se desvía un poco de tu historia y de lo que querías mostrar; de tu punto de vista. Sólo que vi la oportunidad de compartir como veo lo que me rodea, y sé que tal vez no soy muy buena argumentando y me desvío del foco, me disculpo por eso; pero te confieso que me encanta debatir porque el hacerlo te permite ampliar tu perspectiva e investigar más para sostener tu punto.

          Y no me precio de ser una pensadora crítica a duras penas articulo un par de ideas, intento cada día sacarle más provecho a mis capacidades y estos espacios sirven para eso. Por otro lado considero más arrogante que ocupemos un espacio en este mundo y no hagamos nada de provecho.

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          1. diegoalejandro1985 Autor de la entrada

            Ya entiendo mejor. Puedes aplicar una regla: defender tu libertad individual sin tratar de coartar las libertades de otras personas.

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  2. Lucien

    Enhorabuena por tu fe perdida. No hay nada más gratificante que quitarse la venda y ver que el mundo es mucho más amplio de lo que una constrictora religión nos quiere hacer ver. El mundo de un ateo, apoyado en la ciencia, no tiene límites.

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