Néstor Muñoz

Magufos Anónimos: Néstor Muñoz


Magufo”, qué palabra tan meliflua para definir quien yo fui, pero aun así: adecuada. Nunca me he tomado nada en serio, he sido siempre un demonio disfrazado de ángel, que busca encontrarle el lado alegre y divertido a todo.  La historia es un poco larga, pero créanme, la resumí lo más que pude. 33 años no se resumen tan fácilmente.

Si tuviera que pensar en un título para mi historia sería:

METAL, MAGIA, BRUJERÍA, DIOSES Y DEMONIOS

Mi historia comienza como la de muchos: nací el 26 de diciembre de 1980 en Bucaramanga, Colombia, en el seno de un hogar católico, fui bautizado sin ser consultado, esperé ansioso mi primera comunión (¡Piñata!) y me confirmé como requisito de grado. Pero son las pequeñas cosas en el medio las que forjan mi historia. Frente a la casa que viví toda mi niñez y adolescencia quedaba la iglesia del barrio Diamante II y al lado de mi casa un hermoso árbol de guayabas estaba plantado en el patio trasero.

Guayabas Malditas

Guayabas Malditas

Tendría yo menos de 5 años, al enterarme que en la casa vecina se practicaba un exorcismo, ahí vivía la cura y se creía que uno de sus habitantes más grandes y emblemáticos estaban poseídos por el mismísimo Lucifer. Y claro ¿Cómo no iban a creerlo? Tres ancianas monjitas habían muerto en los últimos años en el mismo cuarto y además ellos decían escuchar voces (que aparentemente no eran de su Dios) y veían al mismo Lucifer volando junto a sus ventanas. Dicho exorcismo se estaba practicando al árbol de guayabas que se encontraba en el patio. Todo, al parecer, era porque el árbol atraía los murciélagos y éstos les hacía pensar que había algún tipo de maldición que tenía que ser exorcizada. Claro, ¿Quién no puede ver la maldad en una guayaba?

Uri Geller: Asesino de cucharas

Uri Geller: Asesino de cucharas

5 años de edad tenía cuando me emocioné al ver a un mago por primera vez. Verlo hacer cosas mágicas, cosas casi imposibles, cosas que yo también obviamente quería hacer.  Ver a Tamaríz, Lorgia, Fabrianny, Copperfield, el Maravilloso Randy, Penn & Teller, Chappy Brazil, Siegfried & Roy, y a todos esos magos que llenaron de alegrías mi juventud. Pero también existirían parlanchines como Uri Geller que me harían pensar que habían poderes escondidos (en serio) detrás de la magia. Y claro, tenía que averiguarlo. ¡Hey, no me juzguen! Era muy joven y como muchos deseaba tener el “poder mental” de Uri Geller e impresionar a mis amiguitos. Matrix llegó muy tarde: “No intentes doblar la cuchara, eso es imposible. Sólo intenta comprender la verdad.” “¿Que verdad” “Que no hay cuchara.”

Quiromancia: La milenaria práctica de engañar a los demás.

Quiromancia: La milenaria práctica de engañar a los demás.

Mi mamá, como una típica madre católica Colombiana, cree en el horóscopo, análisis e interpretación de los sueños y lectura del tarot. Por ser esta una época en que Internet no era existía (popularmente) y la piratería no era la orden del día, la gente tenía que hacer algo que ahora es extraño para muchos en orden de aprender sobre las diversas cosas del mundo: comprar y leer libros. Y recuerdo que en mi casa había libros (y cartas) sobre el tarot, la quiromancia, interpretación de sueños, y otro tanto de pendejadas. Pensé, en aquella época, que tal vez lo que me faltaba para poder hacer aquel truco de magia que vi en televisión o poder doblar la platería como lo hacía Uri Geller, era entender lo que para mí era (en aquel entonces) magia más avanzada: la brujería. Por eso, y antes de mis 8 años, yo era quién le leía las cartas de tarot a toda mi familia, así como las manos e incluso analizaba sus sueños, estaba haciendo una buena fama, aunque nada de dinero.

Leyendo la biblia. Una pasión casi mágica.

Leyendo la biblia. Una pasión casi mágica.

Pero empezando una de las tantas contradicciones que sería mi vida, a mis 6 años entré a un colegio católico: el Colegio de La Salle. Como es bien sabido, esta congregación de hermanos cristianos (sic) tendía a elegir de niños a aquellos que se vieran con más cara de huevones (devotos) para entrenarlos desde temprana edad en la curia. Yo fui uno de esos hermosos niños escogidos.

Para evitar las clases de deportes y educación física (tengo que aceptarlo: soy una pelota en el deporte), acepté dicha instrucción cristiana. Hacíamos estudios bíblicos (de ahí es que me sé la biblia casi de memoria), análisis de la ley canónica y pastoral. Íbamos a hogares geriátricos, visitábamos niños abandonados, alimentábamos enfermos… Mejor dicho, éramos lo que se espera que un religioso fuera: Ned Flanders. Y no, nunca me violó un cura, de hecho, los que a mi me tocaron eran más adictos al alcohol y las niñas de otros colegios.

El regalo que más disfruté en mi vida fue una caja de magia del señor Gustavo Lorgia; esos implementos, cartas, cuerdas, pelotas de goma y espuma, pañuelos y varitas las disfruté más de lo que un bebé podría disfrutar un tetero tibio. Además, en los siguientes 2 años, yo compré una caja de Fabrianny y mis padres me ayudaron a importar una caja de Juan Tamariz (que hace poco hice que me firmaran), y gracias a esto recibiría un golpe fuerte para mis “creencias“. ¿Por qué? Porque me di cuenta que la magia era un conjunto de trampas y trucos. Algunos más elaborados que otros, pero a la larga eran trampas y trucos… y habilidad, claro está.

¿Podría mezclar la religión, la magia y la brujería? ¡Claro que sí! Yo creía de corazón que un hombre barbado había logrado crear el universo en tan solo 7 días, ¿cómo no iba a creer que el lanzamiento de cartas al azar sobre una mesa podría definir el futuro de una persona, o que las arrugas en sus manos eran un mapa de vida? Y además, veía a los magos como “Brujos-Wannabe“.

Brujería: Sinónimo de charlatanería.

Brujería: Sinónimo de charlatanería.

Después de que varias familias pasaron por la casa vecina (la del árbol maldito) y que cada una de ellas haya salido de ahí con un anciano muerto, la casa empezó a tomar una fama de “Casa maldita” en el barrio. Se oían ruidos cuando estaba vacía, los electrodomésticos se dañaban, las luces se encendían mágicamente, las puertas abrían y cerraban, se veían sombras e imágenes… Mejor dicho, esa casa era casi, casi, la casa de Lucifer. Un día llegó una familia que recordaré muy bien, era una señora que pasaba los 50 años con dos hijos. Ella, un bruja profesional que venía a instalar su oficina allí, y ellos estudiantes de un colegio católico mixto. Y claro, yo, un curioso por la brujería, no podía dejar pasar esta oportunidad de conocer la brujería desde más cerca. Por eso me hice muy amigo de esta familia.

Empecé a entrar a mi adolescencia, rodeado de brujería, con un gusto por la magia, pero devoto a mi iglesia y siempre con una biblia roída, rayada y subrayada en mi mano. A los once años, sucede un evento que marcaría mi vida: La muerte trágica de mi mejor amigo.

Todos afrontamos los problemas de manera diferente, todos afrontamos la vida de manera diferente, pero en mi caso, este evento, lo afronté con duda y escepticismo. Ya había recibido un mensaje antes: La magia es un conjunto de trampas y trucos, y tal  vez este nuevo episodio me estaba tratando de decir que era hora de encontrar el libro de instrucciones en las que pudiera leer las trampas y los trucos de Dios, no en la que viera el efecto final.

Decidí dedicarme a la magia y a Dios por unos años,  estaba decidido a encontrar las trampas y los trucos de Dios, pero así mismo estaba decidido a encontrar a Dios (no, no es contradictorio, es un normal agnosticismo).

Mauricio "Bull Metal" Montoya - ex-Baterista de Typhon, líder y creador de la secta Lobos Contra Cristo.

Mauricio “Bull Metal” Montoya – ex-Baterista de Typhon, líder y creador de la secta Lobos Contra Cristo.

Al mismo tiempo, y como cualquier otro adolescente, me metí en el mundo que estaba de moda para quedar bien con mis amiguitos: El Metal, afortunadamente detesté el Grunch, pero eso es harina de otro costal. Gracias a esto, tengo la oportunidad de asistir a un concierto de Thypon, la banda de Mauricio Montoya “el Bull Metal”, y creo que fue allí en dónde recibo un volante con la cara de Jesucristo y un letrero que decía “Se Busca” y debajo se explayaban con improperios sobre él. Al pie de dicho volante había una sigla: LCC. Si no fue en este concierto fue en alguno de Masacre, Neurosis, Ekhymosis o cualquiera de las bandas de moda de aquella época.

Los Lobos Contra Cristo” era una secta satánica LaVeyana que creó Mauricio Montoya para aquella época (no se bien la historia del cuándo o del cómo), avalada por LaVey y la Iglesia de Satán y que lentamente iba tomando acogida en Colombia. Es en ese momento que pensé: ¿Será que no es que haya una trampa y un truco? ¿Será que simplemente estoy siguiendo al ser equivocado? ¿Será que Lucifer es el bueno en este cuento y Dios es el desgraciado que acaba con todo? Claro, no veía a curas inmortales o inmunes a enfermedades, veía en ellos personas normales. ¿Qué tal que la respuesta esté en Lucifer? Que iluso sería.

Tendría 13 años cuando tuve mi primer contacto oficial con la LCC; asistí a un “ritual satánico“, no recuerdo quién dirigía este ritual pero no era de Bucaramanga, creo que era de Pereira o Medellín, tampoco era Mauricio Montoya. Este ritual incluía alcohol, drogas y metal, todo bajo la indumentaria y simbología de Lucifer, parecía una reunión de amigos más que cualquier otra cosa. No fue mucho de mi interés para aquel entonces, pero aun así mantuve contacto con toda esta gente… Nunca se sabía qué se podría necesitar.

A los 14 años me enamoré, como un pendejo, de una testigo de Jehová. ¿Qué más iba a necesitar en mi vida? Vecina bruja, estudios bíblicos con ayuda a la comunidad, amigos satanistas, magia como hobbie, ¿Qué daño haría una novia TdJ? ¿Cierto? Bueno, y como todo adolescente enamorado, este amor fue prohibido por sus padres. ¿La razón? Yo era Católico (o eso decía) y ella Testigo de Jehová. ¿Eso nos iba a detener? ¡Obviamente que no! No fuimos los primeros adolescentes que no les hicieron caso a sus padres.

El problema de encender incienso en el bosque: La humedad.

El problema de encender incienso en el bosque: La humedad.

A los 15 años, conocí a un personaje curioso en mi vida, yo ya estaba acostumbrado a hablar con gente rara (había hablado con gamines en la calle gracias a mis misiones evangelizadoras y con personas que bebían sangre en nombre de Lucifer… nada se me hacía raro), y él no sería la excepción. Se teñía el cabello de negro (y era de cabello oscuro), se pintaba las uñas de negro, y se sentaba a un lado solo a “mirar rayado” a todos. Al hablar con él descubrí que teníamos algo en común: La Brujería. Él estaba hasta ahora empezando, y yo lo había abandonado. Así que me reuní con él y con mis mejores amigos de aquella época a investigar sobre la Wicca.

El año anterior había ganado la feria de la ciencia en el colegio (¡NERD!) por mi investigación sobre Internet, así que usé ese medio para buscar libros (¿soy de los pocos que pudo utilizar gopher?) sobre la Wicca y consejos para armar mi coven. ¿Ouija? ¿Cristales? ¡Eso es para pendejos! Nosotros invocábamos los poderes de la tierra, el agua y el fuego, realizábamos encuentros en terrazas en los que, en medio de creación de brebajes, rezos y potajes, pedíamos la intervención de Ángeles y Demonios de religiones paganas (neo-paganas para ser exactos) para que intercedieran en nuestro favor. Claro, claro que jugué la Ouija, de hecho me convertí en un experto en el tema entre mis amigos.

Era 1997, y en uno de mis viajes a Bogotá a visitar a mi novia Testigo de Jehová (¿no les había contado? Fuera de todo no estaba en mi misma ciudad), leí en la casa de mi tío un libro que partiría mi forma de pensar en dos: “El mundo y sus demonios” de Carl Sagan.  Pero ¿Por qué partiría mi forma de pensar en dos? Porque por primera vez, y después de 5 años, alguien me decía cuál era la trampa y el truco de Dios. Por primera vez alguien me decía: “Abra los ojos, ¿recuerda esos ruidos que usted escuchaba en la casa vecina? ¿Recuerda lo que sucedía en la ouija? ¿Recuerda la vez que creyó que levitaba o controlaba el clima? ¿Recuerda todas esas cosas inexplicables? Pues todo eso son sugestiones o invenciones”. Abrí los ojos.

Porque no todos los curas violan niñOs.

Porque no todos los curas violan niñOs.

Antes de graduarme del colegio me llegó la oferta de ser parte de la congregación para unirme a un seminario, pero mis ideas iban mucho más allá (y además ellos no sabían que los fines de semana compartía mi tiempo entre Satanismo y Brujería), debido a mi cercanía con los curas y obispos, yo ya los había visto tomando y embarazando (para luego pedirles que abortaran) a niñas de colegios vecinos. Uno de mis líderes espirituales murió de cirrosis por todo el trago que tomaba a diario, las fiestas que hacían los curas eran muy recordadas entre los que pertenecíamos a la pastoral, siempre había licor y mujeres a granel. ¿Yo por qué querría estar ahí? ¿Únicamente para tener sexo? En el mundo del metal, y diciendo que me gusta la brujería podría tener mujeres a granel, ¿para qué necesito una sotana?

Ubi dubium ibi libertas”, esa frase la recordaré toda mi vida. Recién graduado conocí a través de Comic Chat y mIRC a quienes fueron mis mejores amigos por muchos años, con ellos nos reuníamos a tomar, escuchar música, ir a conciertos, jugar rol, pero más importante aún: compartir historias. Un día decidimos que cada uno compartiría historias, historias que investigara sobre escepticismo; es por esto que adoptamos esta frase (que significa “Donde hay duda hay libertad”) para identificarnos. Yo decidí tomar el tema del Vampirismo, no sin antes meterme de cabeza en esto.  Adopté el pseudónimo de EnneaD (la eneada es un concilio de dioses) para no utilizar mi verdadero nombre.

Conven Online... Gracias a la magia de ¿ICQ?

Conven Online… Gracias a la magia de ¿ICQ?

Después de casi un año compartiendo por Internet con sectas vampiristas y conociéndolas, mostré mi estudio sobre esta área. Me metí en una secta que creo que se llamaba “Sons of Nekbeth” (no recuerdo muy bien su nombre) en la que crecí rápidamente y fui invitado a hacer parte de varios coven. Conocí a “vampiros” que se hacían llamar “Hijos de los antediluvianos” que eran supuestamente grupos de vampiristas de una organización liderada por un hombre que había vivido por más de 6000 años y que nadie nunca había visto… Pendejos.

Algo curioso de estas sectas vampiristas eran que utilizaban mucho el término “Vampiro Psiquico”, y los “robos de energías consiente e inconscientemente” términos acuñados por Anton LaVey;  y además hablaban sobre los rituales descritos en la biblia negra (la misma de la que hablaban en la LCC), así que ¿cómo podría estar completo mi estudio sobre vampiros si no leía a LaVey?  Es curioso, leí los libros para leer cartas, leí los libros para leer la mano, leí los libros de magia, leí la biblia como un enfermo… Pero predicaba la palabra de LaVey sin haber tenido ese libro siquiera en mis manos… ¡Bien hecho campeón!

La lectura de la biblia Satánica de LaVey y estudiar el vampirismo durante un año me sirvieron para reforzar lo que Carl Sagan había dicho en “El mundo y sus demonios”, cada quién ve lo que quiere ver, escucha lo que quiere escuchar y vive lo que quiere vivir.

Harry Houdini Sabeee...

Harry Houdini Sabeee…

Estudié la vida de Harry Houdini , quién además de ser uno de los magos más grandiosos que ha existido en la historia, también fue conocido por tumbar brujas en Estados Unidos, y gracias a esto yo también tumbé mis creencias en brujería y reforcé mi amor a la magia, porque al menos los magos son mentirosos honestos, todos sabemos que la magia es un conjunto de trucos, trampas y habilidades, pero aún así logran engañarnos. Y por eso te digo Uri Geller: FUCK YOU!

Desde 1998 hasta la fecha me he dedicado a tumbar magufadas de mi cabeza a través del escepticismo y la investigación. Aunque estudié Ingeniería Electrónica, he dedicado mi vida a las telecomunicaciones. Una especialización, una maestría y más de 8 certificaciones (incluyendo CEH y CCNP)  refuerzan en mi cabeza un punto con el que se puede tumbar cualquier creencia: “Yo podría pensar que esta página web llegó a mi computador por un milagro, o podría pensar que todo sucedió porque en el medio hay cosas que tal vez yo ignoro. Pero no porque yo ignore algo significa que es un milagro, únicamente significa que yo ignoro ese algo y que es una oportunidad para aprender más”.

¡Leven Anclas!

¡Leven Anclas!

Siempre que me preguntan cuándo tiempo siendo ateo digo que desde 1992, porque ese fue el año en que, gracias a la muerte de mi mejor amigo, empecé a buscar cuál era la trampa y el truco de la religión y de Dios.

Como dije al principio, soy una persona que no toma nada en serio, por eso, el 23 de Febrero de 2010 decido crear “Blasfemar”, e invité a mis más cercanos amigos. Empecé la página usando el pseudónimo –NM-, pero en 2011 recibo una amenaza por parte de un creyente, quién me dijo que sabía quién era yo y que me buscaría, así que adopté el pseudónimo YSB (que significa Yo soy Blasfemar, pero ssssshhhhh, no le cuenten a nadie).  Ese mismo año creé Blasfemar.com, que empezó siendo una página de WordPress con blogs, pero por falta de tiempo, abandono el proyecto. Para 2012 creé memes.blasfemar.com una página diseñada para atraer a las personas a crear sus propias blasfemias. Este año (2013), convertí a Blasfemar.com en una red social de nicho, pero tengo que aceptarlo, necesito ayuda para administrar ese monstruo. Además de eso creé el proyecto Teocidas.com que me tocó abandonar también y estoy trabajando en un gigantesco proyecto que espero traiga más y más humor y blasfemias al Internet.

No existe nada tan sagrado como para no burlarse de eso.

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