Complejidades de lo social y simplificaciones


En nuestro océano de opiniones, me encontré con aquella que reza que todo es complicado porque unos agentes con avieso propósito han obrado así, una explicación conspiratoria de libro. Y que si se hicieran las cosas de otra forma, todo sería sencillo y cristalino para nosotros.

¿Ejemplos? comunerodecastilla (Menéame.net):

Existen problemas complejos por la avaricia de unos pocos [#]

Él mismo la complementa con esta otra apreciación:

Si en verdad te interesa saber, investiga desde cuantos siglos atrás las fortunas están en las manos de las mismas familias, luego mira las guerras y ata cabos, te aseguro que mas simple no puede ser. [#]

O en el mismo sitio, un tal dreierfahrer:

El problema en el que nos ahogan realmente no tiene ninguna complejidad: el capitalismo colapsa y punto… Si un sistema tiene una salida con altos y bajos -crisis y bonazas- cada vez mas pronunciadas es un sistema inestable y va a colapsar… Pasa diariamente en la naturaleza y en la maquinaria humana: cualquier ingeniero lo sabe. La idea de que el problema es complejo se vende para que estemos calladitos y sin molestar… nada mas… El mundo es increiblemente simple y predecible.

Quizás entronque con la común idea de que la incertidumbre y la complejidad nos asustan, buscando respuestas concretas, sencillas y/o llamativas que parezcan resolver nuestro enigma. Incluso ese tipo de opiniones no son nuevas: al respecto, se han realizado investigaciones sobre las nociones populares de las diversas ciencias. Por ejemplo, nos encontramos, repetidamente, con la admonición del socialismo científico, aún cuando muchísimos de sus postulados, al escarbar un poco, están discutidísimos en la literatura académica (mírese, por ejemplo, Making sense of Marx, de Jon Elster), como que el valor de un producto sólo es el resultado del trabajo (en realidad, refleja muchos más factores, como el valor añadido que le atribuyen los consumidores).

¿Habéis visto algún esquema lógico del método científico? ¿A qué os parecen claras sus instrucciones? Ya sabéis, aquel clásico de plantear una hipótesis, contrastarla, dejar que un montón de científicos hablen sobre lo que has planteado y demás mierda. En cambio, parece que en la mente de quienes defienden tales opiniones no hay cabida para ello. ¿Que necesitamos tomar prestado un esquema marxista para explicar el curso de la historia? Hágase. Ignórese los matices que puede tomar dicho curso. Y se nos vendrá con aquel clásico, adaptar los datos a nuestros esquemas mentales.

¿Qué os puedo decir? Lo obvio, entonces: en el mundo acaecen continuamente cosas, que nosotros codificamos como acontecimientos. Puede haber relaciones entre ellas, algo que vemos recurriendo a la causa y el efecto. Podemos interpretar la cosa de tal forma que una acción, bajar los impuestos, causó un deterioro en las prestaciones sociales. Menos presupuesto para escuelas, ejem. Esta relación causal parece ser muy natural para nosotros, tal y como lo parecería indicar un clásico experimento de psicología social, realizado por Michotte [1].

¿Y los pasos intermedios? Ah, amigo. ¿A qué cuesta más verlos? Con esa reducción de impuestos, la sociedad no se mantuvo quieta. Muchos intereses diferentes cambiaron sus modos de proceder. ¿Qué hay de aquel tesorero del gobierno, que se debatía entre las partidas que había que recortar al llegarles menos presupuesto? ¿De aquellas empresas que vieron el percal y se instalaron? ¿Y cómo reaccionaría el común, al tener más dinero disponible? Aumentaría hipotéticamente el consumo. En fin, ya os lo imagináis. Montones de interacciones que, a nivel agregado, dan lugar a una nueva situación económica. Porque mientras el humano viva, nada de esto se detendrá. Millones de interacciones diarias, miles de datos distintas y un número de hipótesis posibles en notación científica. Potencial para décadas de literatura académica. ¿Desde cuándo las cosas son tan sencillas?

De las ciencias sociales: unas líneas

¿Alguno de vosotros habéis estado en una investigación real de ciencias sociales o habéis leído, al menos, un artículo científico? Se os presenta un cosmos de relaciones imperfectas entre variables. Se nos inculca en clases de estadística y metodología cuantitativa los valores extremos que puede tomar una correlación de Pearson (correlación inversa perfecta o correlación perfecta entre ambas variables), pero sólo para ilustrar el mínimo y el máximo, porque en la práctica nos encontramos muchos valores del estilo R2 = 0.75 (lo cual de por sí, en ciencias sociales, ya es una correlación bastante significativa). Yendo más allá, podemos pensar en las dificultades intrínsecas de abordar un problema en el que la gente reacciona, no siempre es fácil obtener datos, en el que es posible que nos apoyemos en teorías previas que fallan bastante y todo lo que os empezáis a imaginar cuando le metéis mano en serio a las ciencias sociales, pero eso se detallará en los siguientes párrafos.

En la práctica, nos encontramos con correlaciones imperfectas, de las cuales acabamos por dictaminar cuán significativas son (el umbral varía según la ciencia en la que estemos: no es lo mismo un 0.6 en física que en sociología). Tenemos una jerarquía de factores. Un mismo acontecimiento social podría estar afectado por cientos de factores (hasta la venta de helados en un mes u otro puede afectar al comportamiento de la gente), pero elegimos los más relevantes por parsimonia. Incluso una buena correlación no es condición suficiente: es común la advertencia de que no significa causalidad. Por si fuera poco, a menudo no basta con la estadística (que, en buena parte, trata de describir). También toca construir modelos explicativos, como bien explican Hedström (2005) y Taagepera (2007), con el propósito de responder a preguntas del estilo: ¿cómo un aumento de temperatura contribuye a la vida social de una ciudad?

Se lee más sobre ciencia social. ¿Qué hallamos? ¡Incertidumbre! ¡Inseguridad! ¡Caos! ¡Complejidad! Los datos abruman. Cuesta definir tu postura; de lo contrario, es que ya se ha pillado prejuicios de segunda mano. Cuando decimos que la ciencia social es compleja, ¿qué significa? Significa que, habitualmente, no hay una única respuesta para un mismo fenómeno social, menos expresada en pocas palabras. Las posibilidades de darle la vuelta a tu hipótesis, de refutarla en algún aspecto son elevadas. Os expongo cinco ejemplos de ideas (e investigaciones) en ciencias sociales que demuestran que no es tan fácil tener una respuesta de primeras:

a) ¿Es la economía un juego de suma cero? Depende de una serie de factores. Si el crecimiento económico es nulo, entonces lo que gane uno debe ir a costa de los demás. Si no, hay más masa monetaria y se puede ganar sin perjudicar a los demás.

b) Hace más de un siglo Weber publicó un trabajo en donde creía encontrar una relación entre el protestantismo y el auge del capitalismo. Parecía una relación causal plausible. Pero resulta que hay trabajos que han discutido este punto. Cantoni probó que no es así, al menos, en diversas zonas de Alemania: el protestantismo no tiene que ver con el desarrollo económico en sí.

c) En demografía, se ha tardado varias décadas en discernir las causas de la reducción de la mortalidad en los siglos XVIII y XIX (véase cierto escrito de Schofield y Reher en 1994). Se tenían datos bastante buenos (aunque depende de qué países), pero no resultaba nada fácil discernir causas (por ejemplo, el papel de la morbilidad en relación con la mortalidad no se había entendido lo suficiente). Así teníamos a McKeown, quien propuso la idea de la transición epidemiológica restando importancia a otros factores como la medicina científica (y que acabó por ser muy discutido). O a Livi Bacci, quien ha defendido en repetidos libros, el papel de la nutrición (y, nuevamente, ha sido discutido).

d) La famosa profecía autocumplida de Robert K. Merton es un excelente indicador metafórico de cómo es tremendamente difícil predecir la dinámica de una sociedad, pues no es pasiva y puede reaccionar a según qué mensajes, aunque no lo hagan conscientemente. Por ejemplo, supongamos que circula en nuestra sociedad la creencia de que las mujeres son inferiores en matemáticas. Mucha gente se la cree y actúa como si fuera verdad: por ejemplo, muchas mujeres se crean obstáculos psicológicos que empeoran su nota en matemáticas. A largo plazo, efectivamente, las notas de las mujeres en matemáticas (de media) son peores que las de los hombres. El concepto también ha sido jugoso académicamente, con libros como éste.

e) Las relaciones entre dos variables o más. Como decía Rein Taagepera (2008), a menudo no podemos pensar sólo en variables dependientes e independientes (es decir, que una variable independiente es la causa del efecto de una variable dependiente). Muchas veces nos encontramos con que resultan ser interdependientes (lo cual entronca con lo que más de un científico social ha dicho, que esos procesos sociales que trata de describir están retroalimentándose: se sabe que riqueza -> sube la esperanza de vida -> más riqueza, pero no se sabe qué variable lo empezó todo).

Conclusiones

Cuando afirmamos que un fenómeno social, cultural o económico, de los que habitualmente se estudian en las ciencias sociales, suele ser complejo, no utilizamos ningún truco retórico. Ocurre que aquí hay otro problema: al convivir con nosotros todos los días, dichos fenómenos aparentan ser obvios, por lo que el incentivo de opinar sobre ellos es terrible, y terminamos por tener muchas ideas sesgadas circulando, simplificadas. Bryan Caplan (2002), en este artículo, habla del ejemplo de la economía. Ahí vemos detalles interesantes como que unas pocas historias, por ejemplo, sobre el fraude a la hora de aprovecharse del Estado de Bienestar pueden influir drásticamente en tu opinión sobre los servicios públicos. La mente humana tiene muchos trucos en su chistera e intenta simplificar tu narrativa del mundo por todas las vías. Cuidaos de su atrevimiento.

Notas al pie
[1] Se han realizado muchísimos estudios en psicología sobre la percepción de causalidad.

Bibliografía

Elster, Jon (1985). Making sense of Marx, Cambridge University Press.
Hedström, Peter (2005). Dissecting the social, Cambridge University Press.
Taagepera, Rein (2008). Making Social Sciences More Scientific. The Need for Predictive Models, Oxford University Press.

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