Apreciaciones breves sobre Cibercultura y redes sociales, TIC, TEP,TAC y Transhumanismo


(Este texto fue publicado originalmente por mí en un foro grupal de la cátedra de Cibercultura de la UNAD, el 18 de febrero de 2016. Actualmente cuenta con una primera revisión a partir de esta publicación).

Sobre Cibercultura.

A estas alturas de la vida y después de más de una década inmerso en ella, veo a la cibercultura (entiéndase esta como la participación del componente social material en la virtualidad) como una proyección extensiva de todas las dimensiones que componen la realidad física y social del individuo siendo estas flexibles y adaptables según su criterio personal, volátiles según su absorción de la moda, estrictas o permanentes según su ideología o distorsionadas según su conducta rampante. Esta propone una autoexposición de nosotros mismos a traves de las redes sociales y sitios en internet donde publicamos información relevante, trivial o personal, hacemos nuevas amistades, compartimos con las amistades ya existentes, o simplemente hacemos eco a través de la difusión o viralización de las participaciones de otros a través de las TIC al alcance nuestro (tecnologías de información y telecomunicaciones) y en distintos grados. Muchas veces el más usual y no muy recomendable consiste en exponer demasiados detalles de nuestra cotidianidad o ventilar de más nuestros asuntos íntimos llegando a traspasar por mucho el límite de lo privado hacia lo público  quedando en ridículo o convirtiendose en blanco de personas mal intencionadas.

En muchos casos solo es cuestión de ignorancia por cuanto la persona que se expone de más, piensa que las interacciones en la red no tendrán repercusiones en la vida física, lo que resulta en un craso error, puesto que estas desinhibiciones vulneran la privacidad del individuo hasta el punto que este lo permita conciente o inconsientemente.  En otros muchos casos pasa lo opuesto, el individuo tiene conciencia plena de la importancia de su privacidad y ajusta su extremidad o alter ego virtual a la fuente material, es decir, a la realidad que vive.

Personalmente vivo en el mundo virtual de las redes sociales casi todo el día, y ello me enseñó desde mis primeros pasos inmerso en este que debía ser cauteloso, consecuente y coherente tanto en lo virtual como en el plano real; si bien mi personalidad es la misma en ambos planos, mi identidad y vida íntima se sostiene  protegida en ambos planos. Ello me resultó útil porque en ambos planos existen personas malintencionadas atraídas según la ocasión o discusión y su única “arma argumental” consiste en atacar al otro a través de la burla y la exposición en la palestra pública de los asuntos privados literalmente buscando llevar a cabo un pogromo, algo muy visto por mí en diversos debates y foros de discusiones.  Ya en otras ligas, otro tipo de interferencias de terceros en nuestra ciber vida dentro de las redes sociales es la excesiva publicidad que te llega por la venta de información personal que muchos sitios hacen a entidades de marketing. Por ello, parte importante del fundamento y criterio conceptual personal de la cibercultura que todo individuo debe tener presente con el fin de sostener una coexistencia sana y tranquilidad personal asegurada, es plantearse y establecer los linderos que dividen lo privado de lo público, esto claro, sin llegar a cohibirse de existir plenamente en la virtualidad .


Sobre Tecnologías del empoderamiento y participación – T.E.P. y su relación directa con las T.A.C.

Entendamos a las tecnologías de empoderamiento y participación – T.E.P. – como aquellas aplicaciones que habitan en la virtualidad y que nos permiten influir y formar parte de la toma de desiciones en el ámbito social, político, ocio, movilidad, etc.  Partiendo de esta premisa podemos afirmar que en algún momento hemos sido usuarios de estas pero de una forma casi inconsientes. Eso es porque su uso está directamente conectado a las plataformas en que ellas funcionan y su aspecto disimula de forma atractiva la formalidad que conllevan. Dichas plataformas son en su arrasadora mayoría las tablets y los teléfonos celulares.

En nuestra cultura colombiana este tipo de tecnología de empoderamiento está apenas asomando la cabeza, al menos así lo parece visto desde la esfera de participación ciudadana en general. Desde lo privado ya es cotidiano ver que existen aplicaciones útiles para obtener información necesaria para el desplazamiento urbano (Uber, Taxatel, SITP-Transmilenio, etc.), incluso la agenda universitaria de cada estudiante de la UNAD se puede consultar a través de una App descargable de la Play Store y acto seguido realizar un seguimiento de nuestras actividades programadas en cada curso, entre otras funciones varias (este tipo de apps forman parte de las TAC: Tecnologías del aprendizaje y Conocimiento); pero en lo cívico, en lo público y participativo donde nuestras desiciones importan para el gobierno que nos rige son pocas las opciones que personalmente he conocido. Durante las últimas 2 campañas electorales he visto aplicaciones enfocadas a este plano las cuales permiten revisar en tiempo real las votaciones por partido y candidato y posteriormente el escrutinio de los votos, pero más allá de ello no he conocido más testimonios de personas que indaguen sobre que otras opciones u alternativas existan para uso participativo. Al parecer, este nicho de actividad social de carácter cívico no tiene una base creadora que le exhorte a trabajar de la mano con la comunidad de forma más incluyente publicitándose en diversos medios, tanto privados como oficiales, y debe uno mismo escarbar en el ciberespacio a ver que encuentra en este rubro.

Siguiendo con la intención de escarbar, he encontrado que sí hay algunas muestras interesantes de participación ciudadana que todo colombiano debería tener presente y a disposición debido a la facilidad de obtención y manejo en las plataformas móviles (T.E.P.) que muchos poseemos a mano. Ejemplo de ello la siguiente aplicación para Android:

Existe una aplicación llamada “Verifiquese” que permite, como su nombre lo dice, verificar con tu número de cédula tus trámites y estados en materia pública tales como el Sisben, Runt, Registraduría, cajas de compensación y muchos otros; todo en una sola aplicación de dominio público. A través de ella tienes acceso a servicios que evitan acudir fisicamente al sitio que lo presta. Adicionalmente está también la plataforma de aplicaciones de carácter cívico de la Tienda de Aplicaciones Colombia, que recopila todas las aplicaciones orientadas a este rubro social y de acceso gratuíto.

Y es entonces cuando surge una primera pregunta:

¿Sabemos participar en lo cívico desde la virtualidad?, ¿sabemos indagar en lo público desde la virtualidad?

No lo creo. Mi apuesta es a la baja en este rubro. No todos los mortales acostumbran a indagar sobre tecnologías de este tipo pues no va con las actividades que habitualmente se disfrutan en nuestros dispositivos. Donde quiera que se “esculque” casi todo dispositivo digital está direccionado al ocio y las redes sociales por su propio usuario. Se consulta cientos de veces a la semana un estado en Facebook que cualquier otra consulta de tipo “cívico”. De aquí se desprende una nueva pregunta:

¿Culpa de quien?

De todos y de nadie. Todos somos usuarios de lo que más disfrutamos y todos somos desconocedores de lo que menos frecuentamos, si alguna vez lo hacemos. Nadie tiene que pagar las consecuencias del desconocimiento, ello también es parte de ser un ciudadano digital. No obstante esta actitud despreocupada debe mitigarse con el tiempo y la modernización cada vez más frecuente de las instituciones y los servicios que prestan.

Sobre ciudadanía digital y T.A.C.

La ciudadanía digital involucra dos aspectos importantes: 1). Tener una comprensión y participación activa desde la virtualidad de asuntos culturales y sociales y 2). Conocer y aplicar ciertas normas de comportamiento frente al uso de la tecnología, la más común de ellas es la Netiqueta. Aquí es donde entra en juego la respuesta a las preguntas anteriores, y por lo expresado en el párrafo anterior, al parecer tales respuestas no serían muy satisfactorias: Sencillamente muchos no saben como participar en lo cívico desde la virtualidad, ya sea porque no les interesa o porque no saben como a pesar de la intención de participar; y muchos otros no saben indagar en lo público (profundizar, escarbar, apropiarse) desde la virtualidad porque simplemente desconocen como participar en lo cívico desde la virtualidad. Si no se sabe participar, mucho menos se podrá indagar respecto a ello por sí mismo dentro de la virtualidad.

Una forma de participación como ciudadano digital es precisamente a través de las T.A.C. (Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento). Me pondré como ejemplo y a grosso modo para un caso X. Yo, como persona que deseo profesionalizarme me matriculo en la UNAD como estudiante de Psicología, y como tal, traigo un bagaje cultural y social del “plano real” dispuesto a ser paralelizado en la virtualidad dentro del entorno de aprendizaje de la plataforma de la universidad, el cual se adapta correctamente a este debido a mis conocimientos previos y fundamentales sobre ofimática. Hasta aquí podemos ver como poseo una cierta comprensión del entorno virtual y una disposición a involucrarme en ello satisfactoriamente. Adicionalmente, también poseo un cierto uso responsable de las tecnologías de las que me he apropiado para desempeñar mis actividades en la plataforma de estudios en compañía de mis demás compañeros y tutores.

Las T.A.C. también pueden ser entendidas como Comunidades Sociales ya que quienes las integran, como en el ejemplo anterior del estudiante de la UNAD, son personas que buscan o tienen intereses afines y se reúnen en foros previamente suscritos para desarrollar intereses comunes.

Sobre Transhumanismo.

Sobre el transhumanismo podemos mencionar que es una visión filosófica, cultural e intelectual del ser humano transformado y mejorado a través de la implantación de tecnologías (de algún tipo) en su cuerpo. El transhumanismo está presente en muchos aspectos de nuestra cultura; podemos identificarlos en el cine de ficción, donde ciertos personajes de películas poseen mejoras en sus cuerpos que los convierten en los héroes de la cinta.  Ya en terrenos más realistas podemos ver tales añadidos tecnológicos en la medicina actual: corazones artificiales, marcapasos, prótesis mecánicas de miembros amputados simples o manejables por impulsos nerviosos que revitalizan la vida de quien padeció la carencia de alguna de sus partes biológicas.

Esto es transhumanismo real, no Terminator.

Ya desde la perspectiva tecnológico-futurista, tenemos aportes de transhumanismo en las tecnologías conocidas como “Wearables”, es decir, que “usables” o “vestibles”. Comercialmente podemos encontrar ropas con añadidos tecnológicos que se conectan con nuestro teléfono y activan algún uso particular, también podemos encontrar lentes como los Google Glasses que nos conectan al internet y nos ofrecen una cierta realidad aumentada o virtualizada para hacernos más fácil ciertos aspectos de la vida.  También podemos encontrar muestras de transhumanismo en las tecnologías militares y sus derivados civiles como los lentes de visión nocturna, chalecos antibalas, protectores térmicos avanzados, e incluso, en los trajes espaciales que usa la NASA en sus astronautas.

Para finalizar este tema resta solo concluir que el transhumanismo está aquí para facilitarnos aspectos importantes de la vida, de la salud, del día a día, de la seguridad, de la exploración y también aspectos del ocio. En un futuro tal vez estos artefactos producto de la tecnología puedan ser implantados en el cuerpo humano de una manera más disimulada o integrados de manera simbiótica en el organismo.  Pero para lo que dista mucho tiempo en suceder es en la capacidad de la tecnología de suplantar inteligentemente a lo biológico. Tal suplantacion deberá imitar totalmente y a la perfección las funciones motoras, mentales y del aspecto estético del ser humano siendo capaz de albergar una conciencia y el control de un cuerpo físico. Y aún así es posible que un ser sintético como tal pueda coexistir con el humano y la naturaleza sin problemas, después de todo no tiene que consumir recursos naturales (biomasa) directamente como nosotros para vivir y su multiplicación está supeditada a fábricas que los construyan, no nacen como nosotros.

De momento lo más cercano a una relación entre cibercultura y transhumanismo queda dividido por la frontera del viejo dicho “juntos pero no revueltos”.

 

Ver también en: AngelfireSayyid

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