Magufos Anónimos: Beto Cedillo


Hola, mi nombre es Beto Cedillo… y fui magufo.

Nací en la Ciudad de México. Provengo de una familia católica devota. Estudié en un colegio católico. Nos daban clases de catecismo 2 veces por semana y había misa todos los viernes. Ahí mismo nos preparaban para la Primera Comunión. Además de Dios, Jesús, la Virgen de Guadalupe y los santos, al igual que muchos católicos, mi familia cree en la brujería; recuerdo que cuando era niño fuimos a Catemaco, Veracruz, a que nos hicieran ‘limpias’.

Llegué al ateísmo muy joven, alrededor de los 12 años de edad. A pesar de la educación que recibí, nunca fui muy creyente que digamos. A veces, cuando rezaba u oraba, me sentía como loquito hablando solo; y por más que lo deseé, nunca ‘sentí’ a Dios. Todo comenzó cuando visitaba a mis primos que eran Testigos de Jehová. En la escuela nunca me hablaron de ‘Jehová’, y rara vez mencionaban a Biblia. Mis tíos me decían que adorar imágenes de santos era pecado y que el infierno no existía. Paradójicamente, las dudas que plantaron en mí, lejos de acercarme a SU religión, me hicieron dudar de Dios mismo. Yo veía que la motivación, tanto de católicos como de TdJ, era el miedo, y no el amor que pregonaban.

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